Clamidia y sus consecuencias

La clamidia es una bacteria de transmisión sexual intercelular, aeróbica y muchas veces asintomática, y es una causa importante de infertilidad porque afecta el aparato reproductor tanto del hombre como de la mujer.

Por ser una infección de transmisión sexual (ITS), los órganos genitales son los primeros que se ven afectados. En el caso de la mujer, quien es el objeto de este análisis, se manifiesta con flujo vaginal e inflamación del cuello del útero, el endometrio y las trompas de Falopio.

La inflamación del cuello uterino y de las trompas dificultan la fecundación, y en el escenario en que el espermatozoide fecunde al óvulo, puede desarrollarse un embarazo ectópico por el engrosamiento del endometrio, esto es, donde se incuba el embrión.

Por su mecanismo de acción de daño celular en la mucosa de la mujer, la clamidia hace de quien la padece un blanco vulnerable para el VIH.

La clamidia puede ser tratada con un plan antibiótico, aunque cuando un médico realiza el tratamiento lo hace pensando en eliminar otras ITS. Si su diagnóstico e intervención falla, se torna difícil afinar un examen para determinar qué bacteria está en el útero, en el endometrio o en las trompas.

Para comprobar si una mujer tiene su organismo reproductivo sano, un médico debe evaluar las trompas con una histerosalpingografía, prueba de rayos X que dibuja el triángulo del útero y las terminaciones de las trompas. Si tras esta  prueba resulta que la examinada goza de buena salud, hay una probabilidad del 50 % de que esta tenga un embarazo normal.

La clamidia, fiel a su carácter silencioso, ha provocado cada vez más microabortos: las mujeres que menstrúan y creen que es una regla normal no saben que en realidad han tenido un microaborto. Dos de cada tres o el 90 % de implantaciones de embriones se pierden en un ciclo natural en mujeres fértiles.

El perfil  de la clamidia es juvenil; por ello, las complicaciones de infertilidad se revelan en edades cada vez más tempranas. En EE.UU. el 20 % de los jóvenes sexualmente activos tienen clamidia y cada año se presentan allí 2.8 millones de nuevos casos. No obstante, la inseminación in vitro se ha convertido en una solución contra la esterilidad causada por esta enfermedad.

 

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