Trastornos mentales en el adulto mayor

El trastorno mental en adultos mayores más común e importante es la depresión acompañada de la demencia senil, la cual se trata de una alteración en el juicio y junto al Alzheimer, un deterioro de la memoria del individuo.
La depresión va de la mano con el suicidio. De acuerdo a estudios y estadísticas, los grupos de riesgo empiezan desde los 15 a 45 años y vuelve con fuerza a los 55, es por ello que es peligroso tener un familiar de la tercera edad que caiga en un cuadro depresivo.

Pero, ¿qué es? Se trata de una tristeza profunda provocada por un duelo no resuelto; por el lado de los ancianos, se suele dar por haber perdido a una pareja, haberse jubilado y ver cómo sus hijos dejaron el nido. Cuando este duelo no va de la mano con la aceptación, se tiende a cronificar produciendo la depresión.

Otros factores predeterminantes pueden ser de términos biológicos como una carga genética (que en cualquier momento puede detonar en la depresión) el consumo de medicamentos, una mala alimentación, el ambiente donde se desenvuelve la persona.

Además, la melancolía puede llegar a pesar tanto en el anciano, que su única salida será escapar a través del suicidio. Es de suma importancia acudir a un psicólogo, quien trabajará la parte terapéutica; y el psiquiatra, la parte médica. Se necesita que el paciente este medicado, pero también del apoyo de la familia y amigos. Se debe tener en cuenta que la sociedad debe hacer un espacio para que los adultos mayores se sientan parte y no solitarios. Vivimos en una sociedad consumista que nos vende un mal concepto de la felicidad, se nos dice que para ser plenos necesitamos dinero, ropa de marca, una casa grande; incluso para los ancianos se ofrece una idea con expectativas altas que no es real. Al no aceptar que no se puede tener todo, se genera una frustración y, por lo tanto, una depresión.

Si es posible una cura, el tratamiento psicológico-medico va a ayudar a que esta persona salga del cuadro de desaliento.

Una depresión no atendida en la juventud  puede traer problemas en la vejez, no solamente porque se cronificará, sino que con el tiempo el individuo se alejará de su grupo social, incluyendo la pérdida de información vital que ayudaría al desenvolvimiento en el futuro. Toda persona que padece de un cuadro depresivo debe recibir apoyo profesional, de la familia y de la sociedad.

 

Escribe:

Fernando Leiva

Psicólogo Clínico y Educador en Sexualidad.

Especialista en Hipnosis y Regresiones.

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